Chihuahua enfrenta una crisis hídrica sin precedentes: 42 de sus 61 acuíferos presentan déficit, lo que evidencia una sobreconcesión equivalente al 84.9 por ciento de su recarga anual, situación que amenaza el suministro de agua potable y las actividades productivas en la entidad.
De acuerdo con el Programa Estatal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, el agotamiento de los mantos acuíferos es resultado de décadas de extracción intensiva, principalmente para uso agrícola, aunado a la falta de control en la asignación de concesiones.
Información de Aguas Subterráneas de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) señala que los acuíferos más críticos son Los Juncos, Laguna de Tarabillas, Laguna de Santa María y Laguna de Hormigas, con déficits que alcanzan hasta los -523 hectómetros cúbicos anuales.
El problema se agrava por la sequía prolongada que afecta al estado desde 2024, así como por la escasez de lluvias, que en promedio apenas alcanzan los 500 milímetros anuales y se concentran en el verano, limitando la recarga natural de los acuíferos. Aunque en el 2025 se registraron lluvias importantes, los impactos de la sequía persisten, incluso en la región centro-sur no se tuvo ciclo agrícola debido al bajo volumen de las presas de donde se extrae el agua superficial.
El Plan Hídrico Estatal 2040 advierte que, aunque la disponibilidad de agua superficial se estima en 918 hectómetros cúbicos, existe un fuerte desequilibrio regional, siendo la cuenca Bravo-Conchos la más afectada con un déficit de 936.665 hectómetros cúbicos.
Esta región concentra a las principales ciudades del estado, como Ciudad Juárez, Chihuahua, Delicias, Parral, Jiménez, Meoqui, Camargo y Ojinaga, donde la demanda de agua es mayor debido al crecimiento urbano, industrial y agrícola. Su volumen concesionado de agua superficial es muy reducido y, en caso de que se quisiera destinar al uso público, sería necesario realizar una transferencia de títulos de agua agrícola hacia el uso público urbano.
Además, el 80.67 por ciento del volumen concesionado en Chihuahua proviene de fuentes subterráneas, y de este total, el 83.02 por ciento se destina a la agricultura de riego, principalmente para cultivos de alta demanda hídrica como alfalfa, nogal, manzano, algodón y maíz. El 13% se destina a uso público urbano.
En los valles agrícolas de la zona centro del estado se concentra buena parte de esta presión, donde cerca de la mitad del agua de riego se utiliza en cultivos perennes, lo que ha intensificado la sobreexplotación del subsuelo.
Entre el balance de 2015, 2018 y 2020, el déficit en los acuíferos del estado de Chihuahua se incrementó considerablemente, pasando de 462.4 hectómetros cúbicos en 2015, a 2,004.26 hm3 en 2018 y, alarmantemente, a 3,312.26 hm3 en 2020.
Entre los acuíferos más afectados por esta dinámica se encuentran Flores Magón-Villa Ahumada con un déficit de 113.805 hm3, Ascensión con 104.204 hm3, Buenaventura reporta 121.394 hm3. El acuífero Jiménez-Camargo registra un déficit de 167.374 hectómetros cúbicos anuales en una situación similar se encuentra el Meoqui-Delicias con 167.118 hm3.
Así como los sistemas lagunares de Tarabillas con un déficit de 263.362 hm3, Santa María con 319.492 hm3 y Hormigas con 222.318 m3, varios de ellos incluso bajo veda.
En la capital del estado, el acuífero El Sauz-Encinillas presenta un déficit anual de 58.140 hm3 o 58,140,680 m3 anuales, lo que indica que no existe un volumen disponible para otorgar nuevas concesiones. Con más de 600 aprovechamientos registrados, donde el 83 por ciento del agua extraída se destina al riego agrícola, lo que ha provocado una disminución sostenida en los niveles del subsuelo.
Por su parte, el acuífero Chihuahua-Sacramento, principal fuente para uso público urbano a través de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), registra un déficit de 65.89 hectómetros cúbicos anuales, reflejo de la creciente demanda de la población y la limitada capacidad de recarga.
Ante este panorama, la Comisión Nacional del Agua emprendió una revisión sobre la situación de los acuíferos en Chihuahua, a fin de detectar las irregularidades existentes, como tomas ilegales y concesiones que no son usadas para el fin para el que fueron otorgadas, con ello buscan recuperar volúmenes y el abatimiento continúe.
Además, es urgente implementar medidas como la modernización de los sistemas de riego y la gestión más eficiente del recurso, de lo contrario Chihuahua podría enfrentar en las próximas décadas una reducción severa en la disponibilidad de agua, con consecuencias directas en la economía, la producción de alimentos y la calidad de vida de millones de habitantes.






