La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que existe una probabilidad superior al 60 por ciento de que el fenómeno de El Niño se desarrolle a principios del otoño de 2026, así como una probabilidad cercana al 50 por ciento hacia mediados del verano del mismo año, pronóstico que se da en un marco de registros históricos de temperatura a nivel global y regional.
De acuerdo con la NOAA, actualmente persiste el fenómeno de La Niña, con una probabilidad del 75 por ciento de transición hacia una fase ENSO-neutral entre enero y marzo de 2026.
Esta condición, caracterizada por la ausencia de El Niño o La Niña, podría extenderse durante la primavera del hemisferio norte. El organismo señaló que los pronósticos a largo plazo mantienen un grado de incertidumbre debido a la limitada confianza de los modelos en ese periodo.
El último evento de El Niño se presentó entre julio de 2023 y junio de 2024 y tuvo efectos relevantes en México pues durante ese periodo se registraron sequías prolongadas y temperaturas elevadas.
Para finales de 2023, el 88.8 por ciento del territorio nacional presentaba algún nivel de sequía, mientras que el Servicio Meteorológico Nacional clasificó ese año como el más seco en ocho décadas.
En 2024, México registró su año más cálido desde 1880, con temperaturas superiores a los 51 grados en Mexicali y cercanas a los 50 grados en regiones de Sonora y Chihuahua. En el sector salud, durante 2023 se contabilizaron 363 muertes asociadas a golpes de calor y deshidratación, con mayor incidencia en Nuevo León, Sonora, Baja California, Veracruz y Tamaulipas.
Los efectos también se reflejaron en los ecosistemas marinos: en 2023, arrecifes de Huatulco, Oaxaca, registraron pérdidas de entre 70 y 95 por ciento de corales por blanqueamiento, tras un aumento de hasta tres grados en la temperatura del mar. En el Caribe Mexicano, zonas como Cancún, Puerto Morelos y Playa del Carmen reportaron afectaciones de entre 30 y 50 por ciento en corales por la misma causa.
En el sureste del país, las altas temperaturas provocaron la muerte de fauna silvestre. Entre mayo y junio de 2024 se documentó la muerte masiva de monos saraguato por golpes de calor y deshidratación.
En Tabasco se registraron 286 ejemplares muertos, lo que representó cerca del 31 por ciento de la población en la región de la Chontalpa, mientras que en Chiapas, Veracruz y Campeche se reportaron más de 60 decesos adicionales.






