Se desploma producción de maíz blanco y amarillo en Chihuahua por falta de lluvias

La falta de lluvias en momentos determinantes del ciclo agrícola reducirá considerablemente la producción de maíz en Chihuahua. Este año, el estado apenas alcanzaría unas 20 mil toneladas de maíz blanco y menos de un millón de toneladas de maíz amarillo, volúmenes muy inferiores a los registrados en temporadas con mejores condiciones de humedad.

Jesús Emiliano García, líder de la Unión Campesina Democrática (UCD), explicó que el retraso y la interrupción de las precipitaciones afectaron tanto a los cultivos de temporal como a los de riego, pues incluso estos últimos requieren de la humedad que aportan las lluvias para alcanzar su desarrollo y rendimiento óptimos.

El dirigente campesino advirtió que la reducción de la cosecha tendrá repercusiones en el abastecimiento de las comunidades serranas, así como en la producción de alimentos balanceados destinados a la industria pecuaria, que utiliza el grano amarillo para alimentar aves y ganado.

Maíz blanco: apenas 20 mil toneladas para abastecer a la Sierra

En el caso del maíz blanco, destinado principalmente al consumo humano, Emiliano García señaló que en Chihuahua se establecen alrededor de 40 mil hectáreas, distribuidas principalmente en pequeñas superficies de producción en la región serrana. Sin embargo, la ausencia de lluvias durante aproximadamente 20 días impidió que los cultivos alcanzaran una cosecha normal.

Aunque posteriormente regresaron las precipitaciones, para entonces buena parte del maíz ya había madurado, por lo que la humedad llegó demasiado tarde para recuperar el rendimiento. La estimación de la UCD es que la producción estatal apenas alcance las 20 mil toneladas, cuando solamente la Sierra Tarahumara requiere entre 30 mil y 50 mil toneladas para atender la demanda de consumo de sus habitantes.

Ante este panorama, Emiliano García consideró necesario buscar alternativas para garantizar el abasto y propuso adquirir la producción de maíz nativo de la Alta Tarahumara, particularmente de la región de transición entre la sierra y la llanura, donde todavía se conservan variedades tradicionales. Estimó que en esa zona podrían obtenerse entre 7 mil y 10 mil toneladas, que actualmente son acopiadas por pequeñas empresas organizadas para comercializar el grano.

El dirigente planteó que esta producción se destine prioritariamente a la alimentación de las comunidades serranas, de manera que se aproveche el maíz nativo de la región y se fortalezca también la economía de los productores locales. Explicó que algunas variedades, como el maíz azul, incluso cuentan con canales de comercialización hacia Estados Unidos, donde es adquirido por comunidades indígenas para elaborar alimentos tradicionales, entre ellos totopos. Este intercambio comercial se ha desarrollado durante la última década mediante mecanismos de acopio y exportación hacia la frontera.

Maíz amarillo: producción caerá por debajo del millón de toneladas

En cuanto al maíz amarillo, Chihuahua se ha consolidado como uno de los principales productores del país, particularmente por el trabajo de las comunidades menonitas, especializadas en el cultivo de variedades híbridas bajo sistemas de riego.

Jesús Emiliano García explicó que mientras los cultivos de temporal pueden alcanzar rendimientos de alrededor de tres toneladas por hectárea, las superficies de riego de la región menonita superan las 10 toneladas, lo que ha permitido que el estado produzca hasta un millón y medio de toneladas en temporadas favorables. Este grano es fundamental para la industria agroalimentaria nacional, ya que constituye la materia prima para elaborar alimentos balanceados destinados a la producción de carne, huevo y leche.

No obstante, las condiciones de humedad de este año también afectaron a estos cultivos. Aunque cuentan con sistemas de riego, las plantas requieren del agua de lluvia para evitar el estrés y alcanzar su máximo potencial productivo. Por ello, la UCD prevé que la cosecha de maíz amarillo quede por debajo del millón de toneladas, lejos de los volúmenes de hasta un millón y medio que Chihuahua ha logrado producir en ciclos agrícolas con precipitaciones regulares.

La disminución de la producción también podría repercutir en el costo de los alimentos para el ganado, debido a que un incremento en el precio del maíz se trasladaría a los alimentos balanceados y al grano molido que utilizan los productores pecuarios.

El dirigente destacó que los programas del Gobierno del Estado han contribuido a amortiguar estos efectos mediante subsidios para la adquisición de maíz, que permiten a los ganaderos comprarlo hasta en tres pesos por kilogramo, ya molido y con valor agregado. Estimó que alrededor de 20 mil toneladasingresan a estos esquemas de apoyo, lo que representa un alivio para los productores que enfrentan la falta de pastizales durante los periodos de sequía.

Aunque las lluvias recientes favorecieron la germinación de algunas semillas y permitieron recuperar parcialmente los pastos naturales, advirtió que la cercanía de las bajas temperaturas limitará el crecimiento y desarrollo de la vegetación, por lo que el alimento para los hatos ganaderos seguirá siendo una preocupación.

Piden incorporar el maíz amarillo al Ingreso Objetivo

Uno de los reclamos históricos de los productores es que el maíz amarillo vuelva a incorporarse al programa de Ingreso Objetivo, esquema mediante el cual se busca garantizar condiciones de comercialización y un respaldo económico por tonelada.

Explicó que antes de la actual administración federal este grano estaba contemplado entre los productos que recibían dicho apoyo, pero posteriormente fue excluido, pese a su importancia para la cadena productiva nacional. Durante el año pasado, los productores menonitas buscaron directamente el respaldo del Gobierno federal y lograron gestionar un apoyo que, según recordó, contempló entre 50 mil y 200 mil toneladas, con un incentivo de 300 pesos por tonelada.

El dirigente consideró que este tipo de estímulos son necesarios para mantener la producción, pues el maíz amarillo no solamente representa ingresos para los agricultores, sino que sostiene otros eslabones de la economía vinculados con la alimentación animal y la industria pecuaria.

Advirtió que la falta de apoyos y los bajos precios de comercialización pueden provocar que los agricultores opten por destinar sus cosechas a otros usos, como ocurrió durante 2025, cuando algunos productores de la región menonita prefirieron triturar el maíz para convertirlo en silo o forraje, debido a que les resultaba más rentable que vender el grano.

Detalló que el precio del maíz amarillo llegó a ubicarse alrededor de los 3.80 pesos por kilogramo al inicio de las compras de este año y posteriormente se recuperó hasta alcanzar entre 4.50 y cinco pesos, aunque las primeras operaciones se realizaron a precios bajos.

Finalmente, señaló que Chihuahua mantendrá su vocación agrícola y la producción de ambos tipos de maíz, pero insistió en que se requieren mejores condiciones de comercialización y apoyos que permitan sostener a los agricultores, desde los pequeños productores serranos hasta quienes trabajan grandes extensiones de riego.

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Redacción
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